Evasión...

Evasión...
¿Será por siempre el Rock un marginal en Chile?

lunes, 4 de enero de 2010

Adiós a un Genio, Bienvenida a la Leyenda


Ya sabía de su delicado estado de salud, el que tuvo una leve mejoría tras un transplante de pulmón y corazón. Como muchos, creí que ya todo iba viento en popa y que el genio argentino sobreviviría y nuevamente haría cantar y bailar a Latinoamérica. Pero no.

Lo supe una hora después, al llegar a casa tras pasar la tarde ensayando con Tabbie, mi pareja y colega en Orpheom. Roberto Sánchez, el primer rockero argentino (y quizá el primero de este rincón) había partido finalmente, tras años de luchar contra la enfermedad que acarreó por años debido a su adicción al tabaco. Olga, su mujer, jamás lo dejó, y peleó a su lado con fiereza.
Pero ya era tarde. La voz de El Gitano se apagó el Lunes 4 de Enero de 2010 a las 20:40 hrs. debido a un shock séptico, al que no quiso poner resistencia.

Así, el genio tras Rosa, Rosa, Como lo Hice Yo, y Yo te Amo, por nombrar sólo algunos éxitos, se constituyó en leyenda a los sesenta y cuatro años, edad que ya no es sinónimo de vejez. Pero no se fue olvidado, ni mucho menos solo. Gran cantidad de argentinos lo lloran en este momento afuera del hospital de Mendoza que le despidió. Y otro ídolo, amigo suyo, que cariñosamente apodamos "El Puma" precisamente por una canción del genio trasandino, está homenajeándolo con un disco al que llamó "Mi Amigo El Puma".
El recuerdo y legado del ídolo está lejos de esfumarse, lejos tanto en su natal Argentina como en el resto de los países de habla hispana que lo llorarán y recordarán con ternura por el resto de la historia de la música latina.


Siempre cantando, siempre bailando yo quisiera morir
De cara al cielo, sobre este suelo en el que yo nací
No quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad
Quiero que me recuerden como a la misma felicidad

Roberto Sánchez Ocampo
Sandro de América
(1945 - 2010)


Suyo Afectísimo,
y ayudando a sentir a toda la Argentina,

Isaac Taladriz

domingo, 6 de diciembre de 2009

Por el eterno descanso de Víctor...al fin


Tenía yo alrededor de ocho o nueve años cuando, en clase de Educación Musical, el profesor Guillermo Cortés nos enseñara la letra de una hermosa canción que llevaba por nombre Luchín. El autor era Víctor Lidio Jara Martínez, ya conocido internacionalmente como Víctor Jara.
Tuvieron que pasar treinta y seis años para que tuviera al fin una sepultura y despedida a su talla.
Se dijeron muchas cosas acerca de su triste e injusto final: que los militares machacaron sus manos y le arrancaron las uñas para que no volviera a tocar, que para burlarse de él le prestaron una guitarra y que aún así fue capaz de sacarle sonido, en fin. Variadas conjeturas que alimentaron y fortalecieron aún más el mito de Víctor Jara.
Sobre el o los asesinos, aún no tengo noticias, ¿habrá responsables por fin? ¿Pagará alguien por esto alguna vez?
Sólo puedo decir que deseo de todo corazón que Joan, la compañera de su vida, esté algo más tranquila. Pero también deseo que se adore a Víctor por su aporte e interés de que esta nación fuese más culta, más avanzada, más justa. No por la compasión generada en torno al sufrimiento padecido durante su cautiverio en el ex-Estadio Chile, que hoy lleva su nombre. Víctor es más que un detenido desaparecido. Es el excelso creador y gestor de las más hermosas y sentidas piezas musicales que nuestra cultura popular alguna vez conoció (Charagua, Luchín, El Derecho de Vivir en Paz, por nombrar sólo algunas), el director de varias obras de teatro que hasta hoy llevan su sombra (La Remolienda, La Mandrágora), director artístico y musical de Quilapayún y Cuncumén respectivamente, y creativo director artistico de TVN.
Podemos ver que Víctor no tenía sólo un triste final para su historia como motivo para ser considerado leyenda. También tenía talento.

Suyo Afectísimo,

Isaac Taladriz

domingo, 28 de junio de 2009

Para Michael

Venía saliendo de una aburrida clase de realización, cuando Alejandra, mi amiga y compañera de carrera, preguntó a viva voz "¿Murió Michael Jackson?" "Sí", contestó mi compañero Carlos Pinto (simple coincidencia con el hombre de la TV), "Lo escuché recién en la radio".

Yo creí que bromeaban...pensé también que podía ser otra de esas tallas que circulan por internet, como esa que dio por muerto a Gabriel García Márquez pocos años atrás...


Cuando llegué a casa, y me senté ante la tele, supe que no era un chiste. Y aún así, no cabía en mí de la incredulidad. Pero a la mañana siguiente, me tuve que convencer: se había ido de verdad, con sólo cincuenta años, más un álbum y una gira sin realizar.


¿Qué te pasó, Michael?



Una vida llena de éxitos, privaciones y abusos, sin duda. Éxitos musicales, cinematográficos y económicos. Privación de su niñez y del derecho a disfrutarla. Abuso de remedios, de cirugías estéticas, y aunque duela decirlo, serias acusaciones de abuso de niños. Acusaciones que no lograron impedir que a partir del Jueves 25 de Junio de 2009 Michael se constituyese en otra leyenda de la música moderna y la cultura pop internacional.

Su voz privilegiada, su talento como compositor, su prestancia física manifestada en una increíble habilidad como bailarín y su demostrada inteligencia para manejar su carrera lo convirtieron en el único rey que a fe mía es digno del título. Aún recuerdo cuando corría al televisor tras escuchar los primeros acordes de "Black Or White", el increíble clip - cortometraje que sirvió de primer ataque para el gran álbum de 1991 Dangerous. También pasé por la etapa de querer ser él alguna vez, si mal no recuerdo. Y lamenté no poder verlo en su presentación en Santiago en 1993.

Nadie ocupará su puesto. Ninguna Britney Spears, ni un jodido Justin Timberlake, ni siquiera Madonna (si hablamos de cantantes, hablemos de cantantes). La música pop internacional hace tiempo que no tiene genios de su estirpe en sus arcas. Varios se han ido ya: Jimi Hendrix y Janis Joplin, en 1970. Jim Morrison, en 1971. John Lennon y John Bonham, en 1980. Freddie Mercury y Eric Carr, en 1991. Jeff Porcaro, en 1993. George Harrison, en 2001. Barry White, en 2003. Robert Palmer, en 2004. Y todo esto por nombrar sólo a algunos.

¿Quién seguirá a Michael?

Como sea, sólo podemos decir con toda seguridad que su paso por el mundo no fue en vano. Y no sólo en lo que a aportes a la música respecta. Pero eso es otra historia.

MICHAEL JOSEPH JACKSON
(1958 - 2009)
Gracias, Michael, por haber hecho de la música algo tan sublime...
Siempre recordándote,
Isaac Taladriz

lunes, 6 de abril de 2009

Un breve homenaje a Kurt

Kurt Cobain
En recuerdo
(1967 - 1994)
Era un niño cuando, viendo un programa de música en televisión abierta (aún no disponíamos de internet a gran escala ni de MTV masivamente), creo que era Más Música, ví por primera vez la interpretación de Nirvana de "All Apologies" en el MTV Unplugged. Un rostro melancólico y de mirada azulada, manifestaba su legítima y única personalidad en una letra reflexiva y profunda. Mi hermana, hasta hoy amante de los niños bonitos del pop, con claro pesar, me diría "se mató, hace pocos días".

Debo confesar, aunque me quieran matar por ello, que si me preguntasen ahora mismo qué músicos son, a fe mía, lo que cambiarían para siempre el curso de la historia de la música, el último nombre que se me vendría a la cabeza es el de Kurt Cobain. Es que si bien su música me obligó a encerrarme a escucharla con auténtico fervor (y en cassette, menudo recuerdo), nunca consideré influirme de él para constituirme en músico. Hasta llegamos a tocar, con unos amigos que más tarde integrarían mi actual banda, casi todo el álbum Nevermind con nuestras guitarras.
Es que nunca lo consideré el máximo mártir de la historia del rock. Como cantante no es Freddie Mercury. Como guitarrista, no es Stevie Ray Vaugham. Incluso hubo momentos en que tocaba con la guitarra desafinada. Pero sí es innegable que no pocas de sus canciones han identificado efectivamente el sentir de millones de jóvenes. El resentimiento, la frustración y el asco hacia las modas han sido cosas que me han identificado hasta el día de hoy, y si hablamos de alguien cuyas canciones pueden convertirse en la arcada perfecta para el desahogo y el vómito, ahí está Kurt Cobain.

Las razones y circunstancias de su suicidio hasta hoy son poco claras. Se han alimentado ya demasiadas leyendas en torno al caso (que ni vale la pena mencionar). Mención especial merece la no muy inteligente invención de algunos devotos que consideran que su suicidio fue un mensaje que quiso dar a la sociedad, y otras tonterías. Simplemente, Kurt no fue feliz. Y sólo él sabe el por qué.

Y mi homenaje está en este enlace, espero sea de su agrado, lectores...


Suyo Afectísimo,

Isaac Taladriz

jueves, 12 de febrero de 2009

Reinvención


Cuando recuerdo lo absurdo de mi primer nombre de usuario dentro de Blogger ("Bufón Sombrío", para los que recién vengan integrándose a mi lista de lectores), no puedo parar de reírme y cuestionarme cómo tuve esa idea tan infantil...

Como sucede que estoy en busca de una identidad personal que efectivamente venga conmigo, francamente me es casi imposible no hacer uso de cosas ya existentes y hacer mezclas raras en cuánto a una identificación que me deje realmente satisfecho y sepa describirme. ¿Y si hago uso de esos términos raros ideados por aquellos que pretenden ser diferentes, pero a la vez se mueren si no pertenecen a los conglomerados de moda?


Claro, en la pólítica, tenemos a los famosos "Socialistas Renovados", a Joaquín Lavín autodenominándose "Bacheletista Aliancista", a la "Concertación Progresista" y a la "Alianza Conservadora". En la religión, conocí a un autodenominado "Católico Progresista". En el arte, a un "Jazzista Punk (?)". Y así, un largo etcétera en cada uno de los ámbitos.

Nada más absurdo, a fé mía...Pero bueno, suponiendo que me integro a ese juego contraproducente de "ser yo mismo pero no tanto", debería definirme de distinto modo en cada área. En política, ya que me considero un antaño simpatizante izquierdista desencantado, podría definirme hoy como un simpatizante anarquista, pero hay algunos pequeños aspectos que me alejan de ese modelo (mal llamado "ideología"). En ese caso, diría que soy un "Anarquista Moderado" (jajaja). En religión, como no comparto ninguna doctrina religiosa en especial, y pese a todo alguna vez fui católico practicante (no quise hacer mi Confirmación debido a mi desencanto religioso posterior), hoy simplemente detesto a los fanáticos religiosos y a los predicadores cartuchones...Y como no pude apostatarme, me declaro entonces un "Apostatado Voluntario". Y en el arte, como no me gustan los encasillamientos, asumiré el título de "Abstraccionista Figurativo" (jajaja).
Bueno, bromas aparte, si decidí rebautizar mi blog fue tan sólo porque elegí un título que a fé mía y de quienes realmente me conocen me identifica mejor que el anterior...El primero en apodarme "Gitano" fue un tipo cuyo nombre no recuerdo casi, ni mucho menos recuerdo las circunstancias en que así me bautizó (no tenía yo más de doce años por entonces). Años después, debido a la música que comencé a estudiar y a mi creciente afición por viajar, comencé a agarrarle el gusto al apodo...Y poco tiempo más tarde, fue mi compañera de curso Gabriela de la Fuente la que definitivamente me coronó con dicho apelativo, debido a mi peculiar forma de vestir tanto al tocar en directo como al pasearme por la vida. Me causó risa. ¿Yo? ¿Un gitano? ¿Como Sandro?


Bueno, cada vez que me topo a la señorita, acompañada de su pololo Alexis, ya sea en el instituto o en el trabajo, escucho su voz invocándome con un "Hola, moreno", haciéndome recordar quizá ese poco de mozárabe que aún queda en mi sangre.

Les dejo, queridos lectores. Espero que no se tomen tan a la risa al próximo ridículo que invente un nuevo y "transgresor" título a su postura de vida, porque yo ya me he reído demasiado a costa de ellos.


Suyo Afectísimo,

Isaac Taladriz

domingo, 23 de noviembre de 2008

Queen no necesita de Dios para salvarse

Comentario de Isaac Taladriz


Fueron las dos horas y media más cortas de mi vida. Salieron a escena a eso de las 21:15 hrs., con Brian May demoliendo San Carlos de Apoquindo con su hermosa Red Special y los riffs de "Hammer To Fall" y "Tie Your Mother Down".


Indudablemente sigue siendo uno de los máximos genios de la guitarra alrededor del mundo. Roger Taylor naturalmente hizo lo propio con las baquetas y su voz áspera y aguda. Y el cantante invitado, Paul Rodgers, digan lo que digan, estuvo genial. Su vozarrón, a veces oscuro, a veces cálido, está lejos de ser mediocre. No lo comparen con Freddie Mercury, que, querámoslo o no, falleció (obviamente se lo seguirá echando de menos), y nadie será como él. Paul tiene su propio currículum e identidad.
La poderosamente rockera "I Want It All" fue coreada, como todas las canciones, por todo el estadio. Hablando en castellano y disculpándose por su dificultad para hacerlo, Brian quedó solo en el escenario y rió de las palabras de un chileno que le enseñó de decir "¿Cómo está el hueveo?", con la misma modestia y buen humor que siempre le han caracterizado. Por la voz de Brian tampoco pasan los años. Cantó impecablemente "Love Of My Life", dedicándolo previamente a Freddie, con la costumbre de siempre de turnar el canto con el público, para hacer lo mismo con '39, siendo acompañado esta vez por Roger y los músicos de acompañamiento, haciendo entre todos hermosas armonías corales.
El solo de batería de Roger, además de la ejecución de un contrabajo eléctrico con sus baquetas, fue un verdadero show de variedades, y los solos de guitarra de Brian ("Brighton Rock" y "Last Horizon"), tal como hace 30 años, maravillosos.
Pero a pesar de mantener la mística y esencia musical de siempre, no se quedaron en el pasado, y no dudaron en mostrar varias piezas de su disco nuevo, The Cosmos Rocks, aunque según las palabras de Roger, no puede considerarse un álbum de Queen, sino la grabación de canciones compuestas e interpretadas por tres amigos músicos. Algunas muestras fueron "Say It's Not True" y "C-Lebrity", ya conocidas por varios. Tal vez fue efectivamente algo mal planificada la muestra de otros nuevos temas, que fueron unos cuatro y de corrido, sin alternar con algún clásico. Pero nada serio que justificara algunas pifias de unos pocos asistentes, que fueron calladas por otros. Nadie puede negar que los temas nuevos son más que soberbios.


Paul se lució además como versátil multi-instrumentista. Tocó guitarra acústica, armónica, y cantó el clásico "Bad Company", de su banda del mismo nombre, no muy conocido por los fanáticos de Queen en Chile, tocando el piano con verdadera emoción, siendo acompañado por bellas fotografías de los inicios de su carrera a comienzos de los setenta, donde veíamos a Paul con pantalones campana, pelo abundante y sin su característica barba.


La intervención digital de Freddie Mercury para cantar "Bijou", con Brian acompañándolo en vivo, así como "Bohemian Rhapsody", fueron quizá la parte más nostálgica del evento. No pocos soltaron lágrimas.
El resto ya lo conocen, seguramente. Se fueron del escenario unos minutos, para hacerse de rogar un poco y tocar, al regreso, el super éxito de Free (la disuelta primera banda de Paul Rodgers) "All Right Now".
"The Show Must Go On" fue quizá el himno más poderoso que alguna vez haya escuchado en algún concierto. Y el cierre, a cargo de "We Will Rock You", "We Are The Champions" y "God Save The Queen", nos hizo saber que si bien ya no son el mismo Queen de hasta hace poco más de quince años, sí son las mismas personas y las mismas super estrellas.
Un abrazo a Brian, Roger y Paul por visitarnos por fin. Gracias por darnos a todos un momento de alegría.

"Me gusta que la gente salga de un concierto de Queen contenta de haber pasado un buen momento. Creo que las canciones de Queen son simplemente un escape, como ver una buena película, y después de eso, irse y decir "Estuvo genial", y volver a todos sus problemas."
(Freddie Mercury, 1946-1991)
Suyo Afectísimo,
El aún incrédulo Isaac Taladriz

domingo, 2 de noviembre de 2008

La leyenda de Superman, a setenta años de su creación, treinta de su llegada al cine y cuatro de su fallecimiento

Siempre supe que era él. No recuerdo si la primera vez lo ví a él mismo, dibujado en los tebeos DC Comics que hasta hoy leo o bien caricaturizado en la serie "Los Superamigos". Sólo recuerdo que lo admiré desde esa primera vez. Y como muchos niños, quise ser él, aprender a volar y a derretir sólidos con mi mirada.

Bueno, él fue concebido en 1938 a manos del escritor Jerry Siegel y el dibujante Joseph Shuster en una historia incluida en el primer número de la serie Action Comics, donde se vaticinaba la llegada de una nave espacial que traería en su interior a un niño que una vez adulto se convertiría en una esperanza para la humanidad: La leyenda del Hombre del Mañana.
Y bastó esa primera publicación (tras varios rechazos de parte de otras editoriales) para que lentamente el héroe se fuese encumbrando hacia la categoría de mito.

Y el paso que faltaba lo dio la llegada del héroe en carne y hueso, en una excelente película dirigida por Richard Donner y estrenada en 1978, ocultando, tras el rodaje, su verdadera identidad de Clark Kent/Superman bajo la de un joven actor norteamericano llamado Christopher Reeve. Pero a pesar de su esfuerzo por ocultarse, a millones de niños no nos consiguió engañar: él era Superman, el único y verdadero.

Trató de disimularlo haciendo otras películas, algunas veces con notable éxito, pero ya era tarde, nunca logró escapar de su realidad. Dándose por descubierto finalmente, se entregó de lleno a su labor de proteger a los inocentes. Su misión le trajo incluso a Chile en 1987, en pleno apogeo de su entonces más reciente película, "Superman en busca de la paz", encabezando numerosas marchas en contra de una coalición de supervillanos denominados "La Junta de Gobierno", donde uniría fuerzas con otros superhéroes de la talla del músico Florcita Motuda, los actores Nissim Sharim y Delfina Guzmán, amenazados de muerte por pequeños subgrupos de villanos, entre ellos, el Comando 11 de Septiembre y la Dina. En conjunto, este puñado de superhéroes lideraría a los dieciocho grupos de héroes que más tarde formarían la llamada Concertación, que más tarde se vería corrompida, expulsando a muchos verdaderos héroes de la Legión y volviéndose muchos de sus integrantes, paulatinamente, villanos. Pero el Hombre de Acero se mantendría ajeno a este futuro, pues la misión terminó con éxito en 1988. Mas esto ya es otra historia.

Y, claro está, me emocioné con sus historietas. Lamenté mucho el no poder adquirir una en que se lo daba por muerto, en 1993, para resucitar en unos meses más. No sería derrotado jamás. Al menos eso creía. Dos años después, el héroe quedaba paralítico a raíz de un accidente sufrido durante una carrera de equitación. Y cómo no, si con su metro y noventa y tres centímentros de estatura ni Superman sale bien de una caída como tal.

Pero eso no le detendría. Se empeñó en volver a caminar. Formó otro grupo de superhéroes en las mismas condiciones, y fundó la Fundación Christopher Reeve Para la Parálisis. Escribió, con la ayuda de su esposa Dana (la verdadera Lois Lane) la autobiografía "Aún yo", y dirigiría en 1997 la película para televisión "In The Gloaming", con alto contenido humano. Y al año siguiente, a pesar de su estado, volvería a la actuación con una nueva versión de "La Ventana Indiscreta", esta vez para la televisión. Dirigió dos películas más, pero ninguna de las dos alcanzaría a ver estrenada. Un paro cardíaco se lo llevó nuevamente al cielo a fines de 2004, con sólo 52 años cronológicos, según la medida de la tierra. Su viuda Dana y sus tres hijos continuaron su labor fundando la Christopher & Dana Reeve Foundation. Pero la bella Dana jamás se recuperó de su pérdida. Dos años después, con sólo 44 años y aquejada de un cáncer, partió en busca de su esposo.

Él era Superman. El único y verdadero. George Reeves, Dean Cain, Tom Welling y Brandon Routh son sólo actores que con mayor o menor éxito han tratado de imitarlo. Hasta hoy me es conmovedor ver sus películas, y la última que ví fue "El Pueblo de los Malditos", de John Carpenter, rodada y estrenada en 1995 antes de su accidente, cinta donde no encarnaba al héroe que fue. El conflicto de la cinta era serio, y todo apuntaba a la pérdida de la batalla para los buenos. Y yo, en mi sillón, me decía "no importa, él va a hacer algo", olvidando que no estaba viendo una película se Superman. Pero no pudo permanecer sin descubrir su identidad por mucho tiempo. Salvó a su pueblo a costa de su propia vida, y todo eso sin ocupar sus poderes.



si quieren saber en qué están hoy los herederos del superhéroe más grande de todos los tiempos.

Gracias, Clark/Christopher por hacer creíble el slogan "Creerás que un hombre puede volar". Gracias por no haberte rendido nunca en tu voluntad de volver a andar. Gracias por haberme contagiado tu garra y empuje en cada misión. Gracias, Clark/Chris, por existir.


Suyo Afectísimo,

El Agradecido Isaac Taladriz,